Los omega 3 protegen frente a la colitis ulcerosa y Crohn

aceite-de-pescado-omega-3-alivia-dolor

Un estudio que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que los ratones modificados genéticamente para almacenar rubias19 niveles elevados de ácidos grasos omega 3 tienen menos inflamación en el intestino, lo que sugiere que protegen frente a enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa y el Crohn. Los niveles elevados de omega 3 hacen que el número de moléculas antiinflamatorias sea mayor.

Los niveles elevados de omega 3 pueden proteger frente a la inflamación de colon en ratones, según un estudio llevado a cabo por el equipo de Jing X Kang, del Hospital General de Massachusetts, en Boston, que se publica hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Hace unos años se determinaron los beneficios saludables de los ácidos grasos poliinsalturados omega 3, incluido el bajo riesgo de enfermedad cardiovascular y de cáncer, pero la evidencia que soporta esos beneficios permanece controvertida. Mientras que los omega 3 se pueden convertir en moléculas antiinflamatorias que explican los beneficios saludables, su papel en los tejidos permanece poco claro.

El grupo de Kang desarrolló genéticamente un ratón con altos niveles de omega 3 en sus tejidos. Gracias a él se ha determinado que la inflamación porno gay y el daño tisular en el colon es menor en los ratones modificados genéticamente que en los normales. Esos ratones también produjeron grandes cantidades de proteínas antiinflamatorias derivadas de los ácidos grasos omega 3.

Proinflamatorios
Como la inflamación del colon es la principal característica del Crohn y de la colitis ulcerosa, los resultados del trabajo sugieren que tener niveles elevados de omega 3 puede proteger frente a las enfermedades gastrointestinales.

Los omega 3, sobre todo los eicosapentaenoicos y los docosahexaenoicos, están implicados en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales, mientras que los omega 6, la prostaglandina E2 y el leucotrieno B4 son potentes mediadores inflamatorios. La modificación de la formación de mediadores proinflamatorios es un potente tratamiento para estas enfermedades.

La farmacoterapia mejora un tercio de las depresiones

hombre-depresion

El tratamiento farmacológico consigue la remisión de un tercio de los pacientes con depresión mayor, mientras que un 47 por ciento disminuyen sus síntomas a la mitad, según el estudio STAR D, del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas.

Un tercio de los pacientes con depresión mayor que son tratados con inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina controlan totalmente su enfermedad, mientras que entre el 10 y 15 por ciento mejoran sus síntomas o al menos los reducen a la mitad, según un estudio coordinado por John Rush y Madhikar Trivedi, del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, que se publica en el último número de American Journal of Psychiatry. Se trata de los datos preliminares del estudio STAR D (Sequenced Treatment Alternatives to Relieve Depression), una investigación sobre el abordaje de pacientes con depresión que consta de cuatro fases y que será desarrollado durante un periodo de seis años. El trabajo también indica que los enfermos con depresión responden de manera similar si son tratados por un médico de atención o un psiquiatra que siguen la misma estrategia terapéutica.

Mejor estrategia
El estudio STAR D se ha centrado en el abordaje clínico real de los pacientes con depresión con el fin de determinar cuál es la estrategia terapéutica más eficaz, especialmente en el grupo de pacientes que no responden bien a la primera alternativa farmacológica empleada. Aunque se utilizan más de veinte antidepresivos y numerosas terapias psicológicas, no existe un tratamiento universal que ofrezca buenos resultados en todos los pacientes y la mayor parte de los enfermos no consiguen los resultados esperados del primer tratamiento que reciben.

En la primera fase del trabajo, 3.000 participantes recibieron citalopram durante catorce semanas. En cada visita los especialistas evaluaron los síntomas depresivos y los efectos adversos derivados del tratamiento, adaptando o modificando la dosis en cada paciente.

Según los resultados, el 33 por ciento consiguió una remisión total o ausencia virtual de los síntomas y el 47 por ciento mostró una tasa de respuesta favorable, reduciendo sus síntomas un 50 por ciento. Los resultados fueron mejores entre las mujeres y pacientes con nivel educativo y socioeconómico elevado. Estar casado o vivir con otras personas parecía tener un efecto positivo en el tratamiento. “Parece haber un grupo de factores sociales, demográficos y clínicos que pueden predecir mejor la evolución del tratamiento antidepresivo”, apunta Trivedi.

En la segunda fase del trabajo se ofreció a los pacientes la posibilidad de seguir siete tratamientos diferentes, entre fármacos y varios tipos de psicoterapias, mientras que en las fases tres y cuatro se pusieron en marcha otras estrategias terapéuticas entre los pacientes que no respondían a los tratamientos anteriores. Los resultados de estas últimas fases todavía deben ser analizados.

“La principal aportación de este trabajo es que en vez de estudiar a voluntarios, generalmente seleccionados para determinar la posible aprobación de un nuevo fármaco, hemos tomado como muestra al paciente real, que normalmente presenta múltiples patologías físicas y psiquiátricas, y al médico en su práctica clínica habitual. Por ello, los resultados pueden reflejarse de manera inmediata en el abordaje que se hace hoy en día en las consultas”, señala Trivedi. El objetivo final del trabajo es desarrollar guías terapéuticas más claras y que consigan el máximo beneficio en la primera elección del fármaco, evitando el peregrinaje del paciente por distintas sustancias. “De momento, y gracias a estos resultados, contamos con más herramientas para determinar qué pacientes pueden presentar resistencia al tratamiento. La valoración de los factores educativos, sociales y económicos puede ser esencial en la evolución del paciente”.

El síndrome del comedor nocturno, más frecuente en psiquiátricos que en obesos El síndrome del comedor nocturno es bastante frecuente entre los pacientes psiquiátricos no hospitalizados y se asocia con el abuso de sustancias y la obesidad, según un estudio que se publica en el número de enero de American Journal of Psychiatry.

El trastorno se caracteriza por la hiperfagia en las horas inmediatas a acostarse y también al despertar en mitad de la noche con ansia irrefrenable de comer. Su prevalencia está estimada en un 1,5 por ciento de la población general, pero alcanza un 8,9 por ciento entre los sujetos obesos.

El estudio que se publica ahora “es el primero que se fija en la conexión entre los trastornos psiquiátricos y el síndrome del comedor nocturno. Esta alteración suele asociarse al estrés y la depresión; de ahí que nos interese observar su prevalencia en este subgrupo”, ha confirmado la coordinadora del trabajo, Jennifer Lundgren, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.

En total participaron 399 pacientes con clínica psiquiátrica ambulatoria. Un test valoró en ellos los patrones de hambre, antojos, el porcentaje de calorías que se consumían después de la cena, el insomnio y el despertar a media noche, así como las ingestiones nocturnas y el humor.

Todos los que puntuaron por encima de la media en el cuestionario fueron entrevistados por teléfono y diagnosticados con el síndrome del comedor nocturno si cumplían al menos uno de estos criterios: hiperfagia nocturna o interrupción del sueño para ingerir comida al menos tres veces por semana.

Superado
En este subgrupo de pacientes psiquiátricos la prevalencia del síndrome del atracón nocturno se estimó en un 12,3 por ciento, una tasa que supera, con creces, la prevalencia del trastorno entre la población obesa.

De entre los hallazgos del estudio destaca la relación entre el diagnóstico del síndrome del comedor nocturno y el índice de masa corporal (IMC). “Los que fueron diagnosticados tenían un IMC medio de 33,1 kg/ m2, mientras que el resto se quedaba en 27,7”. Así, eran obesos el 57,1 por ciento de los sujetos con el síndrome o, visto de otra forma, las personas con trastornos psiquiátricos y obesas multiplicaban por cinco la probabilidad de presentar el síndrome del comedor nocturno frente a los normopeso.

Otro dato relevante fue que el abuso de sustancias nocivas también era más habitual entre las personas con el síndrome del comedor nocturno (30,6 por ciento), que entre los que no lo presentaban (8,3 por ciento). El alcohol era la sustancia de la que más se abusaba.

“Los psiquiatras deberán buscar la presencia del síndrome entre sus pacientes e incorporar las opciones terapéuticas necesarias”, han concluido.

Fuente: Europa Press